La mañana comienza con un agradable paseo a pie por Liubliana, una capital elegante con algunos de sus imprescindibles, como la Plaza del Congreso, el emblemático conjunto de los Tres Puentes y el encantador casco antiguo, donde el río y la arquitectura crean un ambiente único. A continuación, pondremos rumbo a Bled, un auténtico icono de Eslovenia: un pueblo de postal a orillas de un lago color esmeralda. Paseo en barco tradicional de madera pletna para llegar a la pequeña isla y visitar su pintoresca iglesia. Tiempo libre para disfrutar de la naturaleza, con vistas inolvidables antes del regreso por la tarde a Liubliana.